Qué es una remesa bancaria y cómo funciona la gestión SEPA
2026-02-20
Si alguna vez te has enfrentado a la tarea de pagar nóminas a toda tu plantilla o de cobrar recibos a decenas de clientes, sabes lo tedioso que puede ser. Una remesa bancaria es, sencillamente, la solución a ese caos.
En lugar de hacer cada operación una por una, una remesa te permite agrupar todos esos pagos o cobros en un único fichero digital que envías al banco. Es la diferencia entre ir a la oficina de correos para enviar 50 cartas por separado o llevarlas todas juntas en una saca para que se encarguen de distribuirlas. Todo de una vez.
Desglosando qué es una remesa bancaria

Imagina el escenario: llega fin de mes y tienes que pagar las nóminas de 50 empleados. O quizás gestionas las cuotas mensuales de 200 socios de un club. Hacerlo manualmente implicaría realizar 50 transferencias o emitir 200 recibos uno a uno. Una locura, ¿verdad? Es un trabajo repetitivo y un caldo de cultivo para errores tontos, como teclear mal un IBAN o un importe.
Aquí es donde la remesa bancaria cambia las reglas del juego. Este sistema funciona como una “carpeta” digital que contiene todas esas órdenes. En vez de dar instrucciones individuales al banco para cada transacción, le entregas un solo archivo con toda la información. El banco lo procesa en bloque, y cada pago o cobro se ejecuta de forma automática.
En esencia, una remesa bancaria no es más que una forma de automatizar la gestión masiva de operaciones financieras. Es pura eficiencia para tu negocio.
El propósito fundamental de las remesas
El objetivo de una remesa es claro: eficiencia. Al agrupar operaciones, las empresas —sobre todo las PYMEs y asesorías— obtienen beneficios directos y tangibles que mejoran la gestión diaria de su tesorería.
Piensa en las ventajas que esto supone en el día a día:
- Ahorro de tiempo brutal: Las horas que antes se dedicaban a teclear datos se liberan. Ese tiempo se puede invertir en tareas que realmente aporten valor a la empresa.
- Menos errores humanos: Cuando el proceso está automatizado, el riesgo de meter la pata al introducir un IBAN, un importe o una fecha de vencimiento se reduce drásticamente.
- Mayor control y previsión: Centralizar los cobros y pagos en fechas concretas te da una visibilidad mucho más clara de tu flujo de caja. Sabes qué dinero entra y sale, y cuándo.
- Optimización de costes: A menudo, los bancos ofrecen mejores comisiones por procesar un lote de operaciones que por gestionarlas individualmente.
Componentes clave de una remesa bancaria
Para entender bien el flujo, es útil conocer quién es quién en este proceso. La siguiente tabla resume los elementos esenciales que definen una remesa para tener una comprensión clara desde el principio.
| Concepto | Descripción |
|---|---|
| Ordenante | Es quien crea y envía la orden. Por ejemplo, tu empresa cuando paga las nóminas o emite los recibos a clientes. |
| Banco emisor | La entidad financiera del ordenante. Recibe el fichero, lo valida y se encarga de iniciar el proceso. |
| Fichero de remesa | El archivo digital (normalmente en formato XML SEPA) que contiene todas las instrucciones de pago o cobro. |
| Beneficiario / Deudor | Las personas o empresas que reciben el dinero (beneficiarios) o a quienes se les realiza el cargo (deudores). |
| Banco receptor | La entidad financiera del beneficiario o deudor. Recibe la orden del banco emisor y la ejecuta en la cuenta final. |
Como ves, es un ecosistema bien definido donde cada pieza tiene una función clara para que el dinero se mueva de forma segura y eficiente del punto A al punto B.
Tipos de remesas para cobros y pagos: ¿enviar o recibir dinero?
Ahora que tenemos claro que una remesa es, en esencia, un «paquete» de operaciones financieras, toca ver qué tipo de paquetes podemos enviar al banco. Porque, seamos sinceros, no es lo mismo pagar a tus proveedores que cobrar las cuotas mensuales a tus clientes.
El dinero, en la empresa, solo tiene dos direcciones: sale (pagos) o entra (cobros). Las remesas son tu mejor aliado para gestionar ambos movimientos de forma masiva, pero cada dirección requiere un tipo de remesa distinto. Acertar con el que necesitas es el primer paso para que todo fluya sin problemas.
Remesas de transferencias: el carril de salida para tus pagos
Ponte en situación: es día 28 y tienes que pagar las nóminas y un montón de facturas de proveedores. La idea de hacer treinta transferencias una por una desde la banca online es, como poco, desalentadora. Aquí es donde brilla la remesa de transferencias.
Con ella, agrupas todos esos pagos salientes en un único fichero SEPA. Lo preparas, lo subes a tu banco, y listo. El banco se encarga de repartir el dinero a cada destinatario por ti. Es un ahorro de tiempo y de posibles errores humanos brutal.
Los usos más habituales son de lo más común:
- Pago de nóminas: Un solo fichero para pagar a toda la plantilla. Sencillo y eficaz.
- Pago a proveedores: Agrupas todas las facturas del mes y las liquidas de una sola vez.
- Devoluciones o abonos: Si necesitas devolver dinero a varios clientes a la vez.
En pocas palabras, una remesa de transferencias es una orden directa a tu banco: “Coge este dinero de mi cuenta y distribúyelo entre todas estas personas según las instrucciones de este fichero”.
Remesas de domiciliaciones: el imán para atraer tus cobros
Ahora le damos la vuelta a la tortilla. Imagina que tienes un negocio con ingresos recurrentes: una asesoría, un gimnasio, una empresa de software con suscripciones… Perseguir los pagos cada mes es una auténtica pesadilla. Para eso existen las remesas de domiciliaciones, también conocidas como adeudos directos SEPA.
Con este tipo de remesa, no envías dinero, sino que le pides a tu banco que cobre de las cuentas de tus clientes y lo ingrese en la tuya. Es el motor que automatiza el cobro de recibos y cuotas. Y no es un tema menor: las remesas enviadas desde España al extranjero alcanzaron los 10.700 millones de euros, lo que equivale al 0,7% del PIB español. Para cualquier pyme, controlar los formatos SEPA es vital, sobre todo cuando el Banco Central Europeo registró 16.800 millones de transferencias en la zona euro, un 6,5% más que el año anterior. Puedes ver la magnitud de estas cifras en este análisis sobre el volumen de remesas en España en Trading Economics.
Pero, a diferencia de las transferencias, para poder cobrar de la cuenta de alguien necesitas algo fundamental: su permiso.
El mandato SEPA: la llave maestra para poder cobrar
Ese permiso tiene un nombre oficial: el mandato SEPA. Es, ni más ni menos, la autorización firmada por tu cliente que te da derecho a pasarle cargos a su cuenta. Sin este documento, tu banco rechazará la orden de cobro. Es un contrato que protege tanto a tu cliente como a ti.
¿Qué debes saber sobre el mandato SEPA?
- Es único e intransferible: Cada mandato lleva una referencia única que lo identifica.
- Recoge datos clave: Incluye el nombre, la dirección y el IBAN del cliente, además de los datos de tu empresa.
- Es 100% obligatorio: No puedes incluir a un cliente en una remesa de cobros si no tienes un mandato firmado y en vigor.
Así que, aquí tienes la gran diferencia práctica entre ambos tipos de remesas. Para pagar a alguien, te basta con saber su IBAN. Pero para cobrarle, necesitas su consentimiento explícito y documentado. Tan simple y tan importante como eso.
¿Cómo se procesa una remesa bancaria? El viaje de tu dinero, paso a paso
Vale, ya tienes tu fichero de pagos o cobros listo. ¿Y ahora qué? ¿Qué ocurre exactamente cuando le das al botón de enviar? Lejos de ser un proceso opaco, el recorrido de una remesa es más bien como una cadena de montaje perfectamente engrasada. Cada pieza tiene su función y, si todo va bien, el dinero llega a su destino de forma segura y puntual.
Entender este flujo te ayudará a ver por qué los formatos son tan importantes y qué pasa entre que envías el fichero y tus empleados o proveedores ven el dinero en su cuenta.
El punto de partida: la creación del fichero
Todo empieza en tu sistema, en tu oficina. Antes de que el banco pueda mover un solo céntimo, necesitas agrupar todas las órdenes de pago o de cobro en un único archivo. Este fichero es, literalmente, la instrucción que lo pone todo en marcha.
Normalmente, esta información se prepara desde un programa de contabilidad, un ERP o, en casos más sencillos, una hoja de cálculo. En este paso inicial, recopilas los datos clave: los IBAN de destino (o de origen si son cobros), los importes, los conceptos, la fecha en que quieres que se ejecute la operación y, para las domiciliaciones, las referencias de los mandatos SEPA firmados por tus clientes.
El viaje de la remesa en seis etapas
Una vez que tienes el fichero, este inicia un viaje que pasa por varias manos y sistemas de validación. Vamos a desglosarlo para que veas que no tiene ningún misterio.
- Subida a tu banca online: Con el fichero listo (idealmente en formato XML SEPA), accedes a la banca electrónica de tu empresa y lo cargas en la sección de remesas. Este es el pistoletazo de salida.
- Primera validación (tu banco): Tu banco es el primer guardián del proceso. En cuanto recibe el fichero, sus sistemas automáticos lo revisan. Comprueban que la estructura sea correcta, que los datos tengan sentido y que el formato cumpla con la normativa SEPA. Si algo falla aquí, te lo devuelven.
- Procesamiento en la cámara de compensación: Si el fichero pasa el primer filtro, tu banco lo envía al Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE). Imagina el SNCE como un gran centro logístico donde se cruzan y clasifican todas las órdenes de pago y cobro de los bancos españoles.
- Distribución a los bancos de destino: El SNCE hace su magia: organiza miles de operaciones y las redirige al banco de cada destinatario. Cada entidad recibe un “paquete” con todas las transacciones dirigidas a sus clientes.
- Gestión en el banco de destino: Ahora es el turno del banco de tu cliente o proveedor. Al recibir la orden, se prepara para ejecutarla. Si es una remesa de transferencias, prepara el abono; si es de recibos, tramita el cargo en la cuenta del deudor.
- Abono o cargo final en cuenta: ¡Listo! El dinero se mueve definitivamente. Los fondos se abonan en las cuentas de los beneficiarios (si pagas nóminas o a proveedores) o se cargan en las cuentas de los deudores (si cobras cuotas). El ciclo se ha completado.
Este diagrama te ayudará a visualizar mejor las dos rutas posibles, ya sea para cobrar o para pagar.

Como puedes ver, aunque el objetivo sea el contrario (ingresar dinero vs. sacarlo), el esqueleto del proceso a través del sistema bancario es prácticamente el mismo.
Los protagonistas de este proceso
Para que todo este engranaje funcione, intervienen varios actores clave. Saber quién es quién te dará una visión completa de la operativa.
- El Ordenante: Eres tú, tu empresa. Tu responsabilidad es la más importante: generar un fichero con datos correctos y precisos. Un simple error aquí puede paralizarlo todo.
- El Banco Emisor: Es tu banco, el que trabaja para ti. Actúa como tu intermediario, validando tus instrucciones y enviándolas al sistema interbancario.
- El Banco Receptor: Es el banco de tu cliente, proveedor o empleado. Su trabajo es recibir la orden y aplicarla correctamente en la cuenta de destino.
Piensa que cada uno de estos actores depende del anterior. La calidad de la información que tú proporcionas como ordenante es la base sobre la que se apoya todo. Un fichero bien hecho es la mejor garantía de que el proceso se ejecutará sin sorpresas.
Ficheros de remesas: del viejo formato AEB al estándar SEPA
Para que tu banco procese una remesa, tu sistema y el suyo tienen que hablar el mismo idioma. Y ese “idioma” es, ni más ni menos, el formato del fichero que envías con todas las órdenes de pago o cobro. Si el formato no es el correcto, es como intentar dar una instrucción en un idioma que el banco no entiende: simplemente la rechazará y el dinero no se moverá.
Actualmente, el estándar que manda en toda la Zona Única de Pagos en Euros es el formato SEPA (Single Euro Payments Area). Sin embargo, es muy común que muchas empresas sigan usando sistemas internos algo anticuados que generan ficheros en formatos antiguos, como los de la Asociación Española de Banca (AEB). Entender por qué esto es un problema y cómo solucionarlo es clave.
El estándar actual: el XML SEPA
A día de hoy, el único formato de fichero oficial y obligatorio para cualquier remesa es un XML basado en el estándar ISO 20022. Aunque suene muy técnico, en la práctica es un lenguaje universal que entienden todos los bancos de la zona SEPA. Su estructura está pensada para contener toda la información de forma clara y estandarizada: desde el IBAN del destinatario y el concepto, hasta la referencia del mandato en una domiciliación.
Imagina el XML SEPA como si fuera el enchufe estándar europeo. Da igual a qué país de la UE viajes, sabes que podrás conectar tu cargador en cualquier sitio sin necesitar un adaptador. Así de simple.
Gracias a este estándar unificado, hacer una operación a otro país de Europa es tan fácil y seguro como hacerla dentro de España, eliminando las complicaciones que existían antes.
Los formatos heredados que ya no funcionan: las normas AEB
Antes de que SEPA llegara para unificarlo todo, en España usábamos los formatos que definía la AEB. Seguro que a muchos les suenan los famosos “Cuadernos”, como el Cuaderno 19 para emitir transferencias o el Cuaderno 34 para gestionar recibos domiciliados. Eran ficheros de texto plano con una estructura muy rígida, donde cada dato tenía que ir en una posición exacta.
El problema es muy sencillo: los bancos ya no aceptan estos formatos. Aunque muchos programas de gestión (ERPs) o las plantillas de Excel de las empresas sigan generando remesas con estas estructuras antiguas, si intentas subir uno de esos ficheros a tu banca online, te lo van a rechazar al instante. Es como querer pagar en el supermercado con pesetas; simplemente ya no valen.
Para muchísimas PYMEs, asesorías y desarrolladores, lidiar con estos formatos heredados se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza. La solución pasa inevitablemente por un proceso de “traducción”, y es aquí donde entran en juego herramientas especializadas. Por ejemplo, ConversorSEPA está diseñado precisamente para esto: convierte ficheros de Excel, CSV, JSON o los viejos formatos AEB al XML SEPA válido que tu banco sí aceptará. Y lo hace en segundos. Estas plataformas no solo adaptan el formato, sino que también validan los IBAN, aseguran el cifrado de los datos y garantizan que todo cumpla con la normativa.
A continuación, una captura de pantalla que muestra lo fácil que es este proceso con una herramienta de conversión. Ya no hace falta ser un experto en informática.
Como se ve en la imagen, la interfaz es muy intuitiva. Solo tienes que arrastrar tu fichero (un Excel, por ejemplo) y la herramienta se encarga de hacer la conversión, eliminando toda la complejidad técnica del proceso.
Comparativa de formatos de fichero de remesas
Para tener una idea más clara, hemos preparado una tabla que resume las diferencias clave entre el estándar moderno SEPA XML y los formatos heredados de la AEB que, aunque obsoletos para los bancos, siguen presentes en muchos sistemas de gestión.
| Característica | Formato SEPA XML | Formatos AEB (ej. C34) |
|---|---|---|
| Estructura | Flexible y basada en etiquetas (XML) | Rígida, de texto plano y posicional |
| Aceptación bancaria | Obligatorio y aceptado en toda la zona SEPA | Obsoleto, rechazado por todos los bancos |
| Información | Permite incluir datos detallados y extensos | Campos limitados y con longitud fija |
| Operaciones | Válido para operaciones nacionales e internacionales | Solo para operaciones nacionales |
| Complejidad | Más complejo de generar manualmente | Más simple, pero inflexible |
La conclusión es evidente: aunque internamente puedas seguir trabajando con formatos más sencillos, es imprescindible realizar la conversión a SEPA XML antes de enviar cualquier remesa al banco.
¿Por qué necesitas un “traductor” de formatos?
El verdadero problema para muchas empresas está en esa brecha entre los formatos antiguos que generan sus sistemas y el XML SEPA que exige el banco. Tu ERP sigue “hablando” en el lenguaje del Cuaderno 34, pero el banco solo entiende el XML SEPA.
Un conversor actúa, literalmente, como un traductor experto. Coge tu fichero de Excel, CSV o formato AEB y lo reconstruye por completo en el XML que tu banco necesita. Y no es un simple cambio de extensión; es una reestructuración total de los datos para que cumplan con la estricta normativa europea.
Las ventajas de usar una herramienta así son más que evidentes:
- Evitas rechazos del banco: Te aseguras de que el fichero será aceptado a la primera, sin sorpresas.
- Ahorras un tiempo valiosísimo: La conversión es automática e instantánea. Se acabó el ajustar ficheros a mano.
- Minimizas errores humanos: Los validadores integrados detectan IBAN incorrectos y otros fallos antes de que envíes nada.
- Cumples siempre con la normativa: El XML que se genera está siempre actualizado a la última versión de la normativa SEPA.
En resumen, entender las diferencias entre estos formatos y contar con las herramientas adecuadas para gestionarlos es fundamental para que tus cobros y pagos fluyan sin problemas. Si quieres profundizar más en cómo se estructura un fichero de este tipo y qué datos debe contener, puedes echar un vistazo a nuestra guía detallada sobre el documento SEPA y su estructura.
Errores comunes en remesas y cómo solucionarlos
Gestionar una remesa bancaria debería ser un proceso ágil, pero un pequeño descuido puede convertirlo en un auténtico dolor de cabeza. Un fichero rechazado no solo significa retrasos en tus cobros o pagos. También puede traer consigo comisiones bancarias que no esperabas y horas de trabajo extra para tu equipo, que tendrá que investigar dónde está el fallo y corregirlo.

La buena noticia es que la gran mayoría de estos problemas son previsibles y, por tanto, se pueden evitar. Conocerlos es el primer paso para blindar tu tesorería frente a imprevistos y asegurar que todo fluya como la seda.
Fallos frecuentes en los datos de la operación
Muchos de los rechazos tienen su origen en los datos más básicos de la remesa. Son esos errores que parecen insignificantes, pero que tienen un impacto directo y paralizan tus cobros y pagos.
Estos son los sospechosos habituales:
- IBAN o BIC incorrectos: Un solo dígito mal puesto en un número de cuenta es suficiente para que la operación sea rechazada al instante. Imagina el caos si esto ocurre en una remesa con cientos de registros.
- NIF/CIF inválido: El identificador fiscal de tu cliente o proveedor debe ser correcto y tener el formato que espera el banco. Un fallo aquí puede hacer que el banco receptor simplemente devuelva la orden.
- Mandato SEPA inexistente o incorrecto: Si hablamos de remesas de cobros, este es el error más crítico. Intentar cobrar a un cliente sin tener una orden de domiciliación válida es un rechazo seguro. Lo mismo ocurre si la referencia del mandato que incluyes en el fichero no coincide con la que tienes registrada.
Un fichero de remesa es tan fuerte como su eslabón más débil. Un solo IBAN incorrecto en una remesa de 50 nóminas puede generar un retraso en el pago de ese empleado y un coste de devolución para la empresa.
Problemas con la estructura del fichero XML
Además de la exactitud de los datos, el propio fichero tiene que seguir unas reglas técnicas muy estrictas. El formato XML SEPA tiene una estructura jerárquica que debe respetarse al milímetro. Un fallo a este nivel suele provocar que el banco rechace el fichero entero, no solo una operación concreta.
Los errores estructurales más comunes son:
- Etiquetas XML mal cerradas: El fichero tiene una sintaxis parecida a un lenguaje de programación. Si una etiqueta se abre pero no se cierra correctamente, todo el documento queda invalidado.
- Formato de fecha o importe incorrecto: Las fechas deben seguir siempre el formato AAAA-MM-DD y los importes deben usar un punto como separador decimal. Olvídate de comas o símbolos de moneda.
- Caracteres no permitidos: Usar caracteres especiales como la “ñ”, tildes o símbolos extraños en campos como el concepto o el nombre del titular puede corromper el fichero y provocar un rechazo directo.
Prevenir es siempre la mejor solución. En lugar de esperar a que el banco te devuelva el fichero para corregir los errores, lo más inteligente es aplicar un filtro de calidad antes de enviarlo. Para esto, es increíblemente útil contar con un validador de ficheros SEPA que revise tanto los datos como la estructura del archivo.
La solución proactiva: la validación previa
Imagina poder detectar y arreglar todos estos fallos antes de que siquiera lleguen al banco. Esa es, precisamente, la función de las herramientas de conversión y validación. Plataformas como ConversorSEPA actúan como un control de calidad que analiza tu fichero de Excel o CSV y lo transforma en un XML SEPA perfectamente válido y libre de errores.
En un mercado tan activo como el español, donde solo en el último periodo se procesaron 3.424 millones de operaciones nacionales (un 7,5% más), la precisión no es una opción, es una necesidad. Estas herramientas validan automáticamente los IBAN, comprueban que la estructura del fichero sea correcta y hasta te ayudan a generar los mandatos en PDF, ahorrándote las costosas comisiones por devolución.
Al integrar una solución de este tipo, tu equipo financiero gana tiempo, reduce el estrés y garantiza que los cobros y pagos se ejecutan en la fecha prevista. En definitiva, mantienes la salud de la tesorería de tu empresa a salvo.
Cómo simplificar la gestión de remesas en tu negocio
Gestionar remesas bancarias no tiene por qué ser un laberinto administrativo. Seamos sinceros, a menudo se ve como un mal necesario, pero el objetivo es darle la vuelta y convertirlo en un proceso ágil y eficiente que juegue a favor de tu tesorería, no en su contra.
La clave para conseguirlo es más sencilla de lo que parece: apoyarse en la tecnología adecuada. El simple hecho de agrupar tus cobros y pagos en remesas ya es un gran paso. Te permite ahorrar un tiempo valiosísimo y te da un control mucho más preciso sobre el cuándo entra y sale el dinero de tu negocio.
La automatización como aliada estratégica
Ahora bien, el verdadero salto de calidad llega cuando automatizas la parte más técnica y propensa a fallos: la creación y validación del fichero. Aquí es donde una herramienta especializada marca un antes y un después.
Usar una solución tecnológica te aporta beneficios muy directos:
- Cumplimiento SEPA garantizado: El software se encarga de que tu fichero XML siga siempre la normativa vigente. Así te olvidas de rechazos bancarios por motivos técnicos.
- Minimización del error humano: Las validaciones automáticas de IBAN, NIF y de la propia estructura del fichero cazan los fallos antes de que lleguen al banco.
- Ahorro de costes: Menos errores se traducen directamente en menos comisiones por devolución y, sobre todo, en menos horas de tu equipo apagando fuegos.
Libera recursos para lo que de verdad importa
Para una pyme o una asesoría, cada hora cuenta. El tiempo que se invierte en tareas manuales y repetitivas es tiempo que no se dedica a captar clientes, mejorar servicios o planificar el crecimiento.
El objetivo no es solo gestionar remesas, es hacerlo de forma que libere a tu equipo. La automatización no reemplaza a las personas, sino que les devuelve el tiempo para que puedan centrarse en tareas que aportan mucho más valor.
Herramientas como ConversorSEPA han sido diseñadas justo con esta filosofía. Ofrecen una solución práctica y directa para empresas que necesitan una forma fiable y rápida de generar sus ficheros SEPA. Si todavía manejas tus cobros desde hojas de cálculo o formatos antiguos, te interesará saber cómo un conversor a SEPA puede simplificar tu día a día.
En definitiva, la gestión de una remesa bancaria en el mundo actual pasa por dejar atrás los procesos manuales y abrazar herramientas que aportan seguridad y eficiencia. Al hacerlo, transformas una obligación administrativa en una ventaja competitiva, asegurando que el motor financiero de tu negocio funcione sin interrupciones y con la máxima precisión.
Resolviendo las dudas más comunes sobre remesas bancarias
Aunque los conceptos básicos estén claros, en el día a día siempre surgen pequeñas dudas al preparar una remesa. Es completamente normal. Vamos a responder aquí, de forma directa y sencilla, a las preguntas que más nos encontramos para que puedas gestionar tus cobros y pagos con total tranquilidad.
Tener estos puntos bien atados te ahorrará malentendidos, errores y, sobre todo, retrasos innecesarios en tu tesorería.
¿Qué diferencia hay entre una remesa y una transferencia normal?
La gran diferencia está en el volumen y la eficiencia. Piensa que una transferencia ordinaria es una única orden de pago: mueves dinero de una cuenta A a una cuenta B. Es como enviar una única factura por correo.
Una remesa bancaria, en cambio, es un paquete que agrupa muchísimas de esas operaciones (sean transferencias o recibos domiciliados) en un solo envío. Siguiendo con la analogía, sería como llevar al banco un saco lleno de facturas para que las procese todas de golpe. La remesa es, en esencia, una herramienta para gestionar pagos o cobros en masa.
¿Siempre necesito un mandato SEPA para enviar una remesa?
No, y esta es una de las confusiones más habituales. El mandato SEPA no es más que el permiso por escrito que te da un cliente para que puedas cargarle recibos en su cuenta. Es su autorización explícita.
Por lo tanto, la cosa queda así:
- Es imprescindible para las remesas de cobros (es decir, adeudos directos o domiciliaciones). Si no tienes un mandato firmado por tu cliente, tu banco directamente rechazará la orden de cobro.
- No hace ninguna falta para las remesas de pagos (transferencias). Para pagar nóminas o facturas de proveedores, lo único que necesitas es su número de cuenta (IBAN).
La regla de oro es sencilla: solo necesitas un permiso firmado para sacar dinero de la cuenta de alguien, no para ingresarlo.
¿Cuánto tarda en llegar el dinero de una remesa?
Los tiempos dependen del tipo de remesa (esquema SEPA) y de los ciclos de compensación entre bancos, pero la buena noticia es que están bastante estandarizados. No es algo instantáneo, pero sí muy predecible.
Como norma general, puedes contar con esto:
- Remesas CORE (las más habituales): El dinero suele estar disponible en la cuenta de destino en 1 día hábil (lo que se conoce como D+1) después de la fecha en que el banco procesa la orden.
- Remesas B2B (solo entre empresas): El tiempo es muy similar, normalmente al siguiente día hábil. La principal diferencia está en que los plazos para devolver un recibo son mucho más cortos.
Lo importante es que entregues el fichero de la remesa a tu banco con la antelación que te pida para asegurarte de que se ejecuta en la fecha que tú quieres.
¿Puedo preparar una remesa partiendo de un simple Excel?
¡Claro que sí! De hecho, es la forma de trabajar más extendida en la mayoría de pymes y asesorías. Lo más cómodo es tener toda la información de los cobros o pagos (IBAN, importes, nombres, conceptos…) organizada en una hoja de cálculo de Excel o en un archivo CSV.
Eso sí, hay un pequeño matiz: tu banco no va a aceptar ese archivo de Excel tal cual. Necesitas un paso intermedio para convertirlo al formato técnico que ellos entienden, el famoso XML SEPA. Aquí es donde entran en juego herramientas como ConversorSEPA, que actúan como un traductor: cogen tu hoja de cálculo y la transforman en un fichero XML perfecto y validado que tu banco procesará sin poner ninguna pega.
¿Harto de pelearte con formatos y errores al crear tus remesas? ConversorSEPA convierte tus ficheros de Excel o CSV al formato SEPA que te exige el banco. En segundos. Sube tu archivo, relaciona las columnas y descarga un XML listo para enviar. Prueba la herramienta gratis y simplifica tus remesas para siempre.