Cómo convertir a IBAN tus cuentas bancarias para evitar errores en 2026
2026-02-23
En el día a día de cualquier empresa, convertir una cuenta antigua a IBAN es mucho más que un simple trámite administrativo. Es, de hecho, una pieza clave para que los cobros y pagos fluyan sin contratiempos, evitando esos rechazos y demoras que tanto fastidian y que, al final, te cuestan dinero y afectan a tu tesorería.
Por qué convertir bien a IBAN es vital para la salud de tu negocio

Dentro de la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA), el IBAN (International Bank Account Number) es el DNI de las cuentas bancarias. Un solo número mal puesto en ese código puede provocar un verdadero caos, y no exagero. Va más allá de una simple molestia y puede desestabilizar la operativa de tu empresa.
Pongámonos en una situación real. Envías la remesa de recibos domiciliados para cobrar las cuotas del mes a tus clientes. Pero resulta que un 10% de esas cuentas se convirtieron a IBAN con errores. ¿Qué pasa? El banco te devuelve esas operaciones, el dinero no llega cuando contabas con él y, para colmo, te cobra comisiones por cada transacción fallida. Un desastre.
El impacto real de los errores al pasar a IBAN
Estos fallos, que a primera vista parecen pequeños, desencadenan un efecto dominó que devora tiempo y recursos que no te sobran. De repente, tu equipo de administración tiene que ponerse a llamar a cada cliente afectado, pedirle los datos correctos y volver a emitir los cobros, uno a uno.
Los problemas que te puede acarrear una conversión mal hecha son más serios de lo que parecen: * Agujeros en la tesorería: Cuentas con unos ingresos que no llegan, lo que te descuadra el flujo de caja y te complica pagar a proveedores o nóminas. * Costes que no esperabas: Las comisiones del banco por devolución se van sumando y, sin darte cuenta, reducen tus beneficios. * Mala imagen: Un cliente que ve un recibo devuelto por un error tuyo puede pensar que no eres profesional, y la confianza cuesta mucho ganarla. * Papeleo y tiempo perdido: Todo ese tiempo que se invierte en apagar fuegos se podría dedicar a tareas que de verdad hacen crecer el negocio.
En la práctica, un IBAN mal calculado no es solo un error en una base de datos, es una puerta cerrada a tus cobros. Para una pyme que gestiona cientos de recibos, que el proceso de conversión sea fiable es tan crucial como la propia venta.
La necesidad de una herramienta en la que puedas confiar
Para las pymes, gestorías o los departamentos de administración, fiarse de conversiones manuales o de herramientas poco rigurosas es jugar a la ruleta rusa. La clave está en usar un sistema que te garantice que los datos son correctos desde el principio.
Validar los IBAN antes de generar cualquier fichero de pago no es una opción, es una obligación si quieres dormir tranquilo. Si quieres saber más sobre esto, te recomiendo echar un vistazo a la importancia de usar un validador de ficheros SEPA en nuestro artículo.
Tomarse en serio la tarea de convertir a IBAN de forma masiva y precisa es, en definitiva, una inversión directa en la salud financiera y la eficiencia de tu empresa.
Cómo se calcula y valida un IBAN a mano (y por qué deberías saberlo)
Antes de lanzarte a usar herramientas automáticas, es fundamental entender cómo se construye y se valida un IBAN. Te da un control enorme. Cuando conoces la lógica detrás del cálculo, puedes auditar conversiones, identificar el origen de un error y resolver problemas sin depender de un software. Créeme, es un conocimiento que te salva cuando algo no cuadra.
La conversión de un antiguo Código de Cuenta Cliente (CCC) a IBAN no es magia; se basa en un algoritmo matemático muy preciso y estandarizado a nivel internacional. Este proceso garantiza que cada IBAN sea único y verificable, lo que minimiza los errores en las transacciones que tanto nos preocupan.
La anatomía del IBAN español
Lo primero es lo primero: un IBAN en España siempre tiene 24 caracteres. Ni uno más, ni uno menos. Esta estructura fija es la primera y más básica regla de validación. Si te encuentras con uno que no cumple esto, ya puedes descartarlo.
Estos 24 caracteres se organizan de una forma muy concreta. A continuación, desglosamos la estructura para que veas cómo cada pieza del antiguo CCC encaja en el nuevo formato IBAN.
| Componente | Posición | Longitud | Descripción |
|---|---|---|---|
| Código de país | 1-2 | 2 letras | Identifica el país de la cuenta. Para España, siempre es ES. |
| Dígito de control IBAN | 3-4 | 2 números | Calculados mediante el algoritmo Módulo 97. Son la clave de la validación. |
| Entidad bancaria | 5-8 | 4 números | Parte del antiguo CCC que identifica al banco. |
| Sucursal | 9-12 | 4 números | La oficina donde se abrió la cuenta, también del CCC. |
| Dígito de control CCC | 13-14 | 2 números | Los dígitos de control internos que ya tenía la cuenta original. |
| Número de cuenta | 15-24 | 10 números | El número de cuenta propiamente dicho. |
Como ves, el IBAN no es más que el CCC de toda la vida, pero con un “prefijo” internacional que lo hace único y verificable en toda la zona SEPA.
El truco del algoritmo: Módulo 97
El método para calcular esos dos dígitos de control del IBAN se basa en el algoritmo Módulo 97. Aunque el nombre suena un poco técnico, la idea es bastante simple: se realiza una operación matemática con todos los números de la cuenta y el resultado debe ser siempre 1 para que sea válido.
Si quieres convertir un CCC a IBAN por tu cuenta, los pasos son estos. Vamos a usar un CCC de ejemplo: 2100 0418 45 0200051332.
- Reordena las piezas: Primero, coloca los 20 dígitos del CCC. A continuación, añade el código de país (ES) y dos ceros (00). La cadena quedaría así:
21000418450200051332ES00. - Convierte las letras a números: Ahora toca “traducir” el código de país. Cada letra tiene un valor numérico (
Ees14ySes28). Al sustituir, nuestra cadena se convierte en este número gigante:21000418450200051332142800. - Aplica el Módulo 97: Divide ese número tan largo entre 97. No nos interesa el resultado de la división, sino el resto.
- Calcula los dígitos finales: Ahora, resta ese resto a 98. El número que obtengas serán tus dos dígitos de control. ¡Ojo! Si el resultado es un solo dígito (por ejemplo, 7), tienes que añadir un cero delante para que siempre sean dos (07).
Siguiendo nuestro ejemplo, al dividir 21000418450200051332142800 entre 97, el resto que obtenemos es 10.
Hacemos el último cálculo: 98 - 10 = 88. ¡Ya los tenemos! Los dígitos de control son 88.
Así, el IBAN completo es ES88 2100 0418 45 0200051332.
Este proceso manual no solo te ayuda a entender la lógica interna, sino que es una habilidad muy útil para verificar rápidamente una cuenta sospechosa o hacer una conversión puntual sin tener que abrir ninguna aplicación.
¿Y si lo hacemos con una fórmula de Excel?
Para conversiones esporádicas, no hace falta que tu equipo administrativo se ponga a hacer estos cálculos a mano. Una simple fórmula en Excel puede automatizar el proceso para una cuenta concreta.
Imagina que tienes el CCC desglosado en tres celdas:
* A1: Entidad y sucursal (8 dígitos, ej: 21000418)
* B1: Dígitos de control del CCC (2 dígitos, ej: 45)
* C1: Número de cuenta (10 dígitos, ej: 0200051332)
Puedes usar la siguiente fórmula en otra celda para obtener el IBAN completo al instante:
="ES"&TEXTO(98-RESIDUO(VALOR(A1&B1&C1&"142800");97);"00")&A1&B1&C1
Esta fórmula hace exactamente los mismos pasos que hemos visto con el algoritmo Módulo 97: une las partes del CCC con el código numérico para “ES00”, calcula el resto de la división por 97 y construye el IBAN final. Es una solución muy práctica para evitar errores de cálculo manual en el día a día.
Aun así, para una validación mucho más profunda, sobre todo si tienes dudas sobre la integridad de un IBAN, lo mejor es recurrir a herramientas especializadas. Si quieres saber más, puedes echar un vistazo a todas las comprobaciones que realiza nuestro validador de IBAN online para garantizar la máxima fiabilidad.
Tener esta base sobre el cálculo manual te permite entender mucho mejor los resultados que te dan las herramientas automáticas y te da autonomía para auditar información financiera que es crítica para tu negocio.
La conversión masiva: el salto definitivo para gestionar tus pagos
Cuando tu lista de cuentas bancarias se cuenta por cientos, o incluso miles, la conversión manual simplemente no es una opción viable. Para las pymes, asesorías y departamentos financieros que lidian a diario con grandes volúmenes de datos en ficheros Excel o CSV, intentar convertir a IBAN cada cuenta, una por una, es una receta para el desastre.
No se trata solo del tiempo que se pierde, que es valiosísimo. El verdadero peligro es el riesgo de error humano, que se dispara con cada nueva fila.
Un simple despiste al teclear un número o una fórmula de Excel mal arrastrada en una hoja con 500 registros puede tener consecuencias graves. Basta un solo IBAN incorrecto para que toda una remesa de pagos o cobros sea rechazada por el banco. Esto se traduce en costes por devolución, un montón de trabajo administrativo para encontrar el fallo y, lo que es peor, retrasos en los pagos. Ahora, multiplica eso por varios errores potenciales, y el impacto en la tesorería se vuelve insostenible.
De ficheros caóticos a remesas impecables
Ponte en la piel de una asesoría que gestiona las nóminas de varias empresas. Cada final de mes, recibe un Excel de cada cliente con los datos de sus empleados: nombre, importe y su vieja cuenta CCC. Su trabajo es generar un fichero SEPA XML para ordenar las transferencias. Si lo hacen a mano, se enfrentan a un proceso lento y lleno de trampas que puede retrasar el pago de los salarios. Y un retraso así daña seriamente la relación con cualquier cliente.
Aquí es donde una herramienta de conversión masiva cambia por completo las reglas del juego. Una plataforma como ConversorSEPA está diseñada justo para esto. Te permite subir directamente esos ficheros —ya sea un Excel, un CSV o incluso formatos bancarios más antiguos como el cuaderno AEB 34— y automatizar todo el proceso de punta a punta.
El flujo de trabajo es tan simple como efectivo: introduces el CCC, la herramienta aplica el cálculo y obtienes un IBAN validado y seguro, listo para operar.

La gran ventaja de automatizarlo es la fiabilidad. Se elimina de raíz el riesgo humano del cálculo manual, garantizando que cada IBAN generado es correcto.
El mapeo de columnas: la clave para que todo funcione solo
Una vez que subes tu fichero, llegas al paso más importante: el mapeo de columnas. Es un proceso muy intuitivo que consiste, básicamente, en decirle a la herramienta qué columna de tu Excel corresponde a cada dato que necesita el fichero SEPA. Es como darle las instrucciones.
Por ejemplo: * Nombre del titular: Le dices que lo coja de la columna “B”. * Número de cuenta (CCC o IBAN): Le indicas que los datos bancarios están en la columna “E”. * Importe de la transacción: Mapeas la columna “F”, que contiene las cantidades. * Concepto: Asignas la columna “G” para la descripción (ej. “Nómina Enero 2026”).
Una vez has hecho este simple mapeo, la plataforma se encarga del resto. Valida cada cuenta, la convierte a IBAN si es un CCC antiguo y organiza toda la información siguiendo las estrictas reglas del formato SEPA XML. El resultado es un fichero perfecto, listo para subir a tu banca online con la total tranquilidad de que no dará ningún error.
La conversión masiva no es solo una cuestión de ir más rápido; es una estrategia de control de calidad. Automatizar este proceso reduce los errores operativos a prácticamente cero y libera a tu equipo para que pueda centrarse en tareas que aportan más valor.
Este nivel de eficiencia es fundamental hoy en día. Según un estudio reciente, un impresionante 82% de los españoles se plantean cambiar de banco en 2026, hartos de la falta de claridad en las comisiones y los problemas de seguridad. Para las pymes, que a menudo se frustran con apps bancarias que no funcionan bien, poder generar remesas SEPA sin fallos se convierte en una ventaja competitiva. Si te interesa, puedes leer más sobre estas tendencias en el estudio completo de hábitos bancarios.
Más allá del Excel: dando vida a los viejos formatos AEB
Todavía hay muchas empresas, sobre todo las que trabajan con sistemas de gestión (ERPs) más antiguos, que generan ficheros en formatos normalizados por la Asociación Española de Banca (AEB). Seguro que te suenan los cuadernos 19, 32 o 58. Aunque en su día fueron el estándar, hoy son incompatibles con los sistemas SEPA.
Las herramientas de conversión modernas también solucionan este problema. Te permiten subir estos ficheros heredados y los transforman directamente al formato SEPA XML que exigen los bancos. Esto cierra la brecha tecnológica y permite que empresas con software legacy sigan operando sin problemas y cumpliendo la normativa, todo ello sin tener que invertir en una costosa actualización de sus sistemas.
Automatiza la conversión en tus sistemas con una API
Para los equipos técnicos y las empresas que mueven un gran volumen de transacciones, la optimización real va más allá de subir un fichero. La meta es la automatización total, un sistema donde la intervención humana sea mínima y la fiabilidad, máxima. Es justo aquí donde una API entra en juego, permitiendo que tus sistemas internos puedan convertir a IBAN y validar cuentas en tiempo real, sin que nadie tenga que pulsar un solo botón.
Integrar una API de conversión, como la de ConversorSEPA, directamente en tu ERP, CRM o en tu propia aplicación, lleva la gestión financiera a otro nivel. Dejas de depender de procesos manuales o de la pesada tarea de exportar e importar ficheros. La conversión se convierte, simplemente, en una función más de tu software.
¿Qué ganas integrando una API?
Dar el salto desde la interfaz web a una conexión directa con tus sistemas a través de una API te ofrece ventajas muy claras que se notan en el día a día, tanto en eficiencia como en seguridad. La diferencia es enorme.
- Coherencia de datos en tiempo real: Cada vez que se registra una nueva cuenta bancaria en tu sistema, se valida y convierte a IBAN al momento. Esto corta de raíz la posibilidad de que datos incorrectos se queden guardados en tu base de datos.
- Adiós a la intervención manual: Se acabaron los procesos de subir y bajar ficheros. Los flujos de trabajo se ejecutan solos, liberando a tu equipo para que se dedique a tareas de más valor, en lugar de a un trabajo repetitivo y donde es fácil cometer errores.
- Escalabilidad sin límites: ¿Tu volumen de operaciones se dispara? No hay problema. Una API está diseñada para gestionar miles de peticiones sin despeinarse, asegurando que tu operativa pueda crecer sin ninguna fricción.
Integrar una API no es solo una mejora técnica; es una decisión estratégica que blinda tu infraestructura financiera. Pasas de un modelo reactivo (corregir errores) a uno proactivo (prevenirlos desde el origen).
Un ejemplo práctico con una API JSON
Imagina este escenario: un cliente introduce su IBAN en tu aplicación. En lugar de guardarlo tal cual y esperar a una validación masiva más tarde, tu sistema podría hacer una llamada instantánea a la API para comprobarlo sobre la marcha.
Con una API como la de ConversorSEPA, la implementación es bastante directa. Lo normal es que solo necesites enviar una petición a un endpoint concreto, incluyendo el dato que quieres procesar y tu clave para autenticarte.
Vamos a ver un ejemplo muy sencillo de cómo sería una llamada para validar un IBAN usando Python, un lenguaje muy habitual en desarrollo de backend:
import requests import json
api_key = “TU_CLAVE_DE_API_AQUI” iban_a_validar = “ES8821000418450200051332”
url = “https://api.conversorsepa.es/v1/validate-iban”
headers = { “Authorization”: f”Bearer {api_key}”, “Content-Type”: “application/json” }
data = { “iban”: iban_a_validar }
response = requests.post(url, headers=headers, data=json.dumps(data))
if response.status_code == 200: resultado = response.json() if resultado.get(“isValid”): print(f”El IBAN {iban_a_validar} es válido.”) else: print(f”El IBAN no es válido: {resultado.get(‘message’)}”) else: print(f”Error en la llamada a la API: {response.status_code}”)
Este pequeño fragmento de código envía el IBAN a la API y recibe una respuesta inmediata en formato JSON que te dice si es válido o no. Este mismo principio se aplica para convertir un CCC a IBAN o incluso para procesar un fichero completo de forma programática. Puedes aprender más sobre cómo transformar ficheros en nuestro artículo sobre el conversor a SEPA.
La automatización y la validación en tiempo real son, ahora mismo, más cruciales que nunca. La normativa europea ha reforzado la seguridad, obligando a los bancos a verificar que el nombre del titular y el IBAN coincidan en las transferencias. Esta medida, que se consolida a partir de octubre de 2025, busca frenar fraudes que antes eran comunes, como la suplantación de identidad en facturas. Integrar una API robusta te asegura cumplir con estas exigencias y proteger cada transacción que realizas. Si quieres profundizar, puedes descubrir más detalles sobre los cambios en las transferencias bancarias en la UE.
En definitiva, conectar tus sistemas a una API es la forma más sólida de asegurar que cada dato bancario que manejas es correcto, desde el mismo momento en que entra en tu sistema.
Protege tus datos y cumple la normativa al gestionar cuentas bancarias

Trabajar con datos bancarios, como cuando necesitas convertir a IBAN las cuentas de clientes o empleados, es una tarea delicada. Va mucho más allá de una simple operación técnica; implica una responsabilidad enorme en términos de seguridad y cumplimiento normativo. No hay que olvidar que cada número de cuenta es un dato personal sensible, protegido por leyes tan estrictas como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR).
Un despiste en seguridad, por pequeño que parezca, no solo puede causar pérdidas económicas, sino que también puede hundir la reputación de tu empresa y acarrear sanciones muy serias. Por eso, el cómo gestionas este proceso es tan crucial como el resultado que obtienes.
El riesgo que no se ve en los conversores online gratuitos
Cuando la prisa aprieta, es muy tentador buscar en Google y usar la primera herramienta gratuita que aparece. Pero esa comodidad inmediata puede tener un coste muy alto a largo plazo. La mayoría de estos servicios gratuitos no ofrecen ninguna garantía sobre qué hacen con la información que les confías.
¿Te has parado a pensar qué pasa con esos números de cuenta una vez que los introduces?
- Almacenamiento fuera de control: No tienes ni idea de si esos datos se guardan, dónde, por cuánto tiempo o para qué podrían usarlos en el futuro.
- Comunicaciones sin cifrar: Muchas veces, la información viaja por la red sin ningún tipo de cifrado, dejándola expuesta a que cualquiera con malas intenciones pueda interceptarla.
- Venta de datos a terceros: En el peor de los escenarios, la herramienta podría ser una simple fachada para recopilar datos financieros y venderlos al mejor postor.
La seguridad de los datos no es un extra negociable, es un pilar fundamental. Confiar información bancaria a una plataforma desconocida es como darle las llaves de tu negocio a un extraño.
Las cifras hablan por sí solas. Los ciberdelincuentes tienen al sector financiero en el punto de mira. De hecho, los ciberataques en España sufrieron un preocupante aumento del 26% en 2025, y la banca fue el objetivo principal, soportando el 34% de todos los asaltos. En este contexto, el robo de datos confidenciales se disparó un 171%, con muchos casos directamente relacionados con accesos fraudulentos a través de IBAN mal protegidos. Puedes leer más sobre estas estadísticas en este análisis sobre el alarmante incremento de ciberataques en España.
Cómo saber si una plataforma para convertir a IBAN es segura de verdad
Frente a la incertidumbre de las herramientas gratuitas, los servicios profesionales como ConversorSEPA parten de una filosofía totalmente opuesta: la seguridad es lo primero. A la hora de elegir una solución para convertir a IBAN, es vital que te asegures de que cumple unos mínimos de seguridad indispensables.
Aquí tienes una lista de comprobación con lo que deberías exigir a cualquier proveedor que vaya a tocar tus datos financieros:
- Cifrado de principio a fin: Toda la información, tanto cuando la subes como mientras se procesa en sus sistemas, debe estar protegida con protocolos de cifrado sólidos como TLS.
- Política de borrado automático: Una plataforma seria debe garantizar que tus ficheros se eliminan de sus servidores de forma automática y en un plazo de tiempo muy corto. En ConversorSEPA, por ejemplo, todos los datos que subes se borran por completo en solo 10 minutos. No queda ni rastro.
- Alojamiento en un entorno seguro: Los servidores donde se procesan los datos tienen que estar en centros de datos con certificaciones de seguridad de primer nivel, como la ISO 27001. Si además están en la Unión Europea, te aseguras el cumplimiento del GDPR.
- Transparencia en el cumplimiento normativo: La empresa detrás de la herramienta debe explicar claramente cómo cumple con las leyes de protección de datos, detallando sus políticas de privacidad y qué tratamiento da a la información.
Decidirse por una solución que integra estas medidas no es solo una buena práctica empresarial. Es una inversión directa en la tranquilidad y la continuidad de tu negocio. Al fin y al cabo, proteger los datos de tus clientes y de tu empresa es proteger tu activo más valioso.
Resolvemos tus dudas sobre la conversión a IBAN
Incluso con las mejores herramientas y guías, en el día a día siempre surgen preguntas. Es normal. Aquí hemos recopilado las dudas más frecuentes que nos llegan, con respuestas directas y al grano para que no pierdas ni un segundo.
¿Qué hago si a un CCC le falta un número?
Es un clásico. Recibes los datos de un cliente o un empleado y, al revisarlos, te das cuenta de que al antiguo Código de Cuenta Cliente (CCC) le falta un dígito. En este escenario, la respuesta es simple: es imposible calcular el IBAN correcto.
El motivo es puramente matemático. El algoritmo que genera el IBAN, conocido como Módulo 97, necesita los 20 dígitos del CCC para calcular los dos dígitos de control que van justo después del código de país. Si falta uno solo, toda la cadena se corrompe y el resultado será erróneo. Intentar adivinarlo es una receta para el desastre.
¿La única solución real? Contactar con el titular de la cuenta y pedirle que confirme el número completo. En temas bancarios, no hay atajos que valgan.
Mi conversor dice que el IBAN es válido, pero el banco me lo devuelve
Esta es una de las situaciones más frustrantes que hay. Pasas una cuenta por un validador, te dice que el formato es correcto (longitud, estructura, dígitos de control…), pero cuando lanzas la remesa, el banco la rechaza. ¿Qué ha pasado?
Un IBAN puede ser matemáticamente perfecto y, sin embargo, no corresponder a una cuenta bancaria real y operativa. La validación estructural solo te dice que el número podría existir, no que existe de verdad.
Esto suele ocurrir por varias razones:
- La cuenta ya no existe: El titular la cerró hace tiempo.
- La cuenta está bloqueada o inactiva: Puede tener restricciones que impiden recibir pagos.
- El CCC original tenía un error: Aunque tuviera los 20 dígitos, quizá había un número bailado desde el principio.
Para minimizar este problema, lo ideal es usar herramientas que, además de la estructura, verifiquen si la entidad y la sucursal asociadas a ese IBAN existen. Aun así, la confirmación definitiva de que una cuenta está 100% operativa solo la tiene el banco del titular.
¿Es lo mismo un IBAN que un código SWIFT o BIC?
No, para nada. Es crucial tener clara la diferencia, porque sirven para cosas completamente distintas en el mundo financiero.
- El IBAN (International Bank Account Number) identifica una cuenta bancaria específica de una persona o empresa. Es como la dirección exacta de un buzón.
- El SWIFT/BIC (Bank Identifier Code) identifica a una entidad bancaria en cualquier parte del mundo. Es la dirección del edificio de correos, no del buzón.
Imagina que envías una carta. El IBAN sería el número del piso y la puerta del destinatario, mientras que el SWIFT/BIC es la dirección del edificio. Para transferencias internacionales necesitas ambos. Sin embargo, para operaciones dentro de la zona SEPA (domiciliaciones, transferencias en euros…), el IBAN es el único código que importa.
¿Por qué debería desconfiar de un conversor online gratuito?
La tentación de usar una herramienta web gratis para salir del paso es grande, lo sabemos. Pero cuando hablamos de datos bancarios, el riesgo para la seguridad es todavía mayor. La mayoría de estos servicios gratuitos no ofrecen ninguna garantía sobre cómo van a tratar la información que introduces.
Al usar un conversor de este tipo, te arriesgas a que los números de cuenta de tus clientes o empleados queden almacenados sin tu permiso, se compartan con terceros o, en el peor de los casos, acaben en las manos equivocadas tras una brecha de seguridad. La gestión de datos financieros exige un nivel de protección que estas webs no pueden ofrecer, dejándote expuesto a problemas operativos y legales.
En ConversorSEPA, sabemos que la eficiencia no puede estar reñida con la seguridad. Por eso hemos creado una plataforma que te permite convertir tus ficheros a SEPA XML de forma masiva, con validaciones automáticas y la máxima protección para tus datos. Simplifica tu gestión financiera y olvídate de errores que cuestan tiempo y dinero.