Guía: cuanto tarda en llegar una transferencia internacional para Pymes

2026-02-16

Saber cuánto tarda en llegar una transferencia internacional es una de las preguntas del millón, y la respuesta no es única: puede ir desde unos pocos segundos hasta más de una semana. Todo depende del sistema que se use, los países implicados y los bancos que participen en el camino.

Tiempos de envío para una transferencia internacional

Imagina que quieres enviar un paquete. ¿Usarías el mismo servicio para mandarlo a la ciudad de al lado que para enviarlo a otro continente? Probablemente no. Con el dinero pasa algo parecido.

En el mundo de las finanzas, existen principalmente dos “servicios de mensajería”: el sistema SEPA para mover dinero por Europa y la red SWIFT para el resto del mundo. Cada uno tiene sus propias reglas, velocidades y costes, y la elección no es tuya, sino que depende de dónde esté la cuenta que va a recibir el dinero.

¿SEPA, SEPA Instant o SWIFT?

Para que te hagas una idea clara, piensa en SEPA como una autopista europea de alta velocidad y en SWIFT como una red de carreteras internacionales que a veces necesita pasar por varias aduanas.

  • Transferencias SEPA: Son el pan de cada día dentro de la Zona Única de Pagos en Euros. Si envías dinero de España a Alemania, por ejemplo, el proceso es muy ágil. Lo normal es que el dinero esté en su destino en un día hábil.

  • Transferencias SEPA Instant: Esta es la versión “exprés”. El dinero llega en menos de 10 segundos, y funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, festivos incluidos. Es ideal para pagos urgentes, pero ambos bancos (el tuyo y el del destinatario) deben ser compatibles con este sistema.

  • Transferencias SWIFT: Cuando el dinero tiene que salir de la zona SEPA (por ejemplo, de España a Estados Unidos), entra en juego la red SWIFT. Aquí el viaje es más largo, porque el dinero suele hacer escala en “bancos intermediarios”. Por eso, lo habitual es que tarde entre 2 y 5 días hábiles.

Esta imagen lo resume perfectamente:

Tabla comparativa de tiempos para transferencias bancarias: SEPA, SEPA Instant y SWIFT, mostrando sus plazos.

Como ves, la diferencia de velocidad es enorme. Mover dinero dentro del ecosistema europeo es mucho más rápido y sencillo que cuando la operación se vuelve global.

Para que lo tengas aún más claro, aquí tienes una tabla que resume las características principales de cada sistema.

Comparativa de sistemas de transferencia internacional

Esta tabla te ayudará a ver de un solo vistazo cuál es el sistema más adecuado para cada situación.

Tipo de Transferencia Plazo Estimado Zona Geográfica Ideal Para
SEPA 1 día hábil 36 países de la zona SEPA Pagos recurrentes y estándar dentro de Europa.
SEPA Instant Menos de 10 segundos Países SEPA con bancos compatibles Pagos urgentes o inmediatos, 24/7.
SWIFT 2-5 días hábiles Más de 200 países Transferencias a cualquier parte del mundo fuera de Europa.

En resumen, si tu transferencia es dentro de Europa, SEPA y su versión instantánea son tus mejores aliados por su rapidez y bajo coste. Para cualquier otro destino, SWIFT es la red que hará posible la operación, aunque requiera algo más de paciencia.

Los pagos en Europa gracias al sistema SEPA

Cuando tienes que mover dinero dentro de Europa, el sistema SEPA (la Zona Única de Pagos en Euros) ha sido un antes y un después. Imagínate que SEPA es como una gran autopista financiera que conecta 36 países de la zona, haciendo que una transferencia de España a Alemania sea tan fácil y rápida como si la hicieras entre dos barrios de tu misma ciudad.

Esta red se cargó de un plumazo las antiguas fronteras bancarias. Al unificar las reglas del juego, ha conseguido que enviar euros de un país a otro sea un proceso súper predecible y ágil. La clave de todo esto es que todos los bancos “hablan el mismo idioma”, lo que reduce los tiempos de espera a la mínima expresión.

Escritorio con laptop mostrando mapa mundial, relojes, y calendario de tiempos de envío global.

La diferencia clave: SEPA estándar frente a SEPA instantánea

Ahora bien, no todas las transferencias SEPA viajan a la misma velocidad. Hay dos tipos principales, y la diferencia en tiempo es enorme:

  • Transferencia SEPA estándar (SCT): Esta es la de toda la vida. Por ley, el dinero tiene que estar en la cuenta de destino como máximo un día hábil después de que tu banco la envíe. Vamos, que si haces el pago un lunes por la mañana, lo más seguro es que el martes ya esté disponible.

  • Transferencia SEPA instantánea (SCT Inst): La versión “exprés”. Con esta modalidad, el dinero llega a la otra cuenta en menos de 10 segundos. Da igual que sea de madrugada, domingo o festivo. Eso sí, para que funcione, tanto tu banco como el del destinatario tienen que ofrecer este servicio.

Gracias a la regulación SEPA, los plazos dentro de la zona euro son muy fiables. Mientras una transferencia fuera de la UE puede tardar hasta 5 días, una SEPA estándar no pasa de un día hábil. El volumen es impresionante: solo en España, el sistema SNCE procesó más de 3.424 millones de pagos en un año. Y las instantáneas no se quedan atrás, superando ya los 1.556 millones de operaciones anuales que se completan en esos 10 segundos de récord.

La importancia de no equivocarse con el formato

El motor que hace que todo esto funcione tan bien es la estandarización, y en el centro de todo está el fichero XML SEPA. Es el lenguaje universal que entienden todos los bancos de la red.

Para una pyme, generar este fichero sin errores es vital. Un fallo tonto, como un IBAN mal tecleado o una referencia que no cuadra, puede hacer que el banco te devuelva el lote de pagos entero. Esto significa retrasos de varios días y un buen lío de tesorería.

Aquí es donde entra en juego la tecnología. Si tu empresa gestiona nóminas, pagos a proveedores o domiciliaciones de clientes, usar una herramienta que convierta un simple Excel en un fichero XML SEPA validado es un salvavidas. No solo te ahorra un montón de tiempo, sino que, lo más importante, reduce al mínimo los errores humanos, que son la causa de muchos retrasos. Si quieres saber más sobre cómo funciona este sistema, puedes echarle un vistazo a nuestra guía sobre las transferencias bancarias SEPA.

¿Y qué pasa con las transferencias SWIFT fuera de Europa?

Cuando tu dinero necesita viajar más allá de la zona SEPA, la cosa cambia. Ya no va por la autopista europea, sino que se sube a un avión para un vuelo internacional, a menudo con escalas. Este sistema es el famoso SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), la red global que conecta a los bancos de más de 200 países.

A diferencia de SEPA, que es un sistema de pago directo, SWIFT es más bien una red de mensajería supersegura. Piensa que tu banco no envía el dinero en sí, sino un mensaje cifrado a otro banco que dice: “oye, paga esta cantidad a esta persona, que yo respondo”. Es un método increíblemente robusto y fiable, pero, como es lógico, tiene más pasos.

La ruta del dinero: el viaje y los bancos intermediarios

La pregunta del millón, «¿cuánto tarda en llegar una transferencia internacional SWIFT?», tiene una respuesta muy gallega: depende. Y depende sobre todo de los bancos intermediarios o corresponsales.

Imagina que tu banco en España no tiene un acuerdo directo con el banco de tu primo en Australia. El dinero no puede ir en línea recta. En vez de eso, tiene que hacer “escalas” en uno o varios bancos con los que ambos sí tienen relación. Cada parada añade tiempo, porque cada entidad tiene que recibir, verificar y reenviar los fondos.

Una transferencia SWIFT es como un vuelo con escalas. Cada banco intermediario es un aeropuerto donde el dinero “desembarca”, pasa control y “vuelve a embarcar”. Si una de esas escalas pilla un festivo local o está en una zona horaria que ya ha cerrado, el viaje se paraliza hasta el siguiente día laborable.

Esta cadena de intermediarios es la razón principal por la que los plazos se alargan, moviéndose en una horquilla de 2 a 5 días hábiles de media.

Otros factores que pueden retrasar el viaje

Además de la ruta que sigue el dinero, hay otros detalles que pueden añadir horas o incluso días a la espera.

  • El cambio de divisa: Si mandas euros a una cuenta en Estados Unidos que funciona con dólares, en algún punto del camino hay que hacer la conversión. Este paso no es automático y depende de cuándo y cómo lo gestione el banco encargado.

  • Los controles de seguridad (compliance): Cada transferencia internacional se mira con lupa. Los bancos están obligados por ley a revisar las operaciones para prevenir el blanqueo de capitales y otras actividades ilegales (lo que se conoce como controles AML). Si algún dato del remitente o del destinatario genera la más mínima duda, la transferencia se congela para que un agente la revise a mano.

  • La precisión de los datos: Aquí es donde el código SWIFT/BIC (Bank Identifier Code) se convierte en el protagonista. Es, para que nos entendamos, la dirección exacta del banco de destino. Un simple error en este código, en el número de cuenta o en el nombre del beneficiario es garantía de retraso. El sistema no sabrá a dónde mandar el dinero, y la transferencia podría quedarse en un limbo o, peor aún, ser devuelta, acarreando costes extra.

¿Por qué se retrasa a veces el dinero? Los motivos más comunes

Incluso en la era de la inmediatez, a veces el dinero parece tomarse un desvío inesperado. Entender por qué una transferencia se atasca es el primer paso para que no te vuelva a ocurrir. Y la mayoría de las veces, los culpables no son grandes fallos del sistema, sino pequeños detalles que se nos escapan.

La pregunta del millón, “¿cuánto tarda en llegar una transferencia internacional?”, depende de que todos los engranajes encajen a la perfección. Un simple error puede gripar todo el mecanismo, convirtiendo una operación que debería durar horas en una espera de varios días. Vamos a ver cuáles son los obstáculos más frecuentes.

Mano de persona señalando un globo terráqueo sobre una mesa con un mapa de rutas y la etiqueta 'RUTA SWIFT'.

Errores en los datos del destinatario: el clásico que nunca falla

Este es, sin duda, el motivo de retraso más habitual y, por suerte, el más fácil de evitar. Basta con un solo dígito mal puesto en el IBAN, una letra que baila en el nombre del beneficiario o un código SWIFT que no es el correcto para que los sistemas automáticos no sepan a dónde dirigir los fondos.

Piensa que es como enviar una carta con la dirección mal escrita. En el mejor de los casos, el sistema se dará cuenta del error y te devolverá el dinero. En el peor, la transferencia se quedará en un limbo, esperando a que alguien la revise manualmente, algo que puede llevar días.

  • IBAN o número de cuenta incorrecto: El sistema, simplemente, no encontrará la cuenta de destino.
  • El nombre del beneficiario no coincide: Los bancos lo comprueban todo. Si el nombre no es exactamente el mismo que el del titular de la cuenta, pueden rechazar la operación por seguridad.
  • Código SWIFT/BIC erróneo: Esto es como enviar el dinero al banco equivocado. Recuperarlo después es un proceso largo y tedioso.

La mejor defensa contra estos fallos es la doble comprobación. Antes de darle a “confirmar”, revisa cada dato letra por letra. Para estar aún más seguro, puedes usar herramientas online. Por ejemplo, existen varias webs para validar un IBAN online y quedarte tranquilo antes de procesar el pago.

La hora de corte, los festivos y el calendario

Los bancos no trabajan 24/7, al menos no para todas sus operaciones. Cada entidad tiene una “hora de corte”: si envías una transferencia después de esa hora, no se procesará hasta el siguiente día hábil. Por eso, si ordenas el envío un viernes a última hora de la tarde, es casi seguro que tu dinero no se moverá hasta el lunes por la mañana.

Y a esto hay que sumarle los días festivos y las diferencias horarias, que son un clásico de las transferencias internacionales.

  • Festivos locales: Un día de fiesta en tu país, en el país de destino o incluso en el país de un banco intermediario puede paralizar la operación por completo.
  • Fines de semana: Olvídate. Las transferencias estándar (tanto SEPA como SWIFT) solo viajan en días laborables.
  • Diferencias horarias: Si envías dinero a Estados Unidos por la tarde desde España, es muy posible que para cuando la orden llegue allí, el banco americano ya haya cerrado sus puertas.

Controles de seguridad y cumplimiento normativo

Por último, no hay que olvidar que todas las transferencias, sobre todo las que cruzan fronteras, pasan por unos filtros de seguridad muy estrictos. Su objetivo es prevenir el blanqueo de capitales y otras actividades ilegales. Si tu operación levanta la más mínima sospecha, será retenida para una revisión manual.

¿Qué puede activar estas alarmas?

  • Un importe inusualmente elevado o que no encaja con tu historial de operaciones.
  • Que el nombre del emisor o del receptor esté en alguna lista de vigilancia.
  • Que falte información o algún documento que justifique de dónde viene el dinero.

Aunque estos controles son totalmente necesarios, pueden añadir entre 24 y 72 horas extra al proceso mientras un gestor del banco verifica que todo está en orden. La clave aquí es planificar con antelación y, si la cantidad es importante, tener la documentación a mano por si te la piden.

Cómo rastrear un pago y qué hacer si no llega a tiempo

Le has dado a “enviar” y ahora empieza el juego de la paciencia. Aunque la mayoría de las transferencias internacionales llegan sin contratiempos, saber qué hacer si el dinero se retrasa te ahorrará muchos nervios y te ayudará a resolverlo todo mucho más rápido.

La pieza clave para no perderle la pista a tu dinero es el código de seguimiento. En las transferencias SWIFT, este identificador se llama UETR (Unique End-to-end Transaction Reference). Imagina que es como el número de seguimiento de un paquete: te permite saber exactamente dónde está tu dinero en cada etapa del viaje. Pídeselo a tu banco en cuanto la operación esté en marcha.

Primeros pasos si el dinero no ha llegado

Si el plazo previsto ha pasado y el destinatario sigue con la cuenta a cero, que no cunda el pánico. Lo primero es respirar hondo y seguir un plan de acción lógico para no dar palos de ciego.

Antes de descolgar el teléfono, reúne toda la información sobre la transferencia. Tener estos datos a mano es crucial.

  • El justificante de la transferencia: El recibo que te dio el banco.
  • Datos completos: Nombre y número de cuenta del emisor (tú) y del receptor.
  • Fecha y hora exactas: ¿Cuándo ordenaste el envío?
  • El código de seguimiento: El UETR, en el caso de que sea una transferencia SWIFT.

Con todo esto listo, llega la gran pregunta: ¿a quién llamo?

La regla de oro es muy simple: el que envía el dinero es quien debe contactar con su banco. Es tu banco quien inició todo el proceso y, por tanto, quien tiene acceso a la trazabilidad completa del pago. El banco del destinatario, por temas de privacidad, no podrá darte ninguna información.

Tu plan de acción paso a paso

Si te toca lidiar con un retraso, no improvises. Sigue estos pasos para gestionar la situación como un profesional:

  1. Contacta con tu banco: Llama a tu gestor o al servicio de atención al cliente. Explícales la situación con calma y dales todos los datos que has preparado. Ser claro y directo es tu mejor arma.

  2. Pide el estado de la transferencia: Facilita el código de seguimiento (UETR) y pregunta en qué punto exacto se encuentra el dinero. ¿Salió de tu banco? ¿Está retenido en un banco intermediario? ¿Ha sido rechazado por algún motivo?

  3. Solicita una investigación formal: Si la respuesta que te dan no es clara o no soluciona nada, exige que abran una “investigación SWIFT”. Se trata de un procedimiento estándar para rastrear el dinero a través de toda la red de bancos corresponsales.

Entender cómo funciona este tipo de seguimiento es fundamental. Para hacerte una idea más clara, puedes consultar una guía de rastreo de envíos que, aunque se centra en paquetería, explica perfectamente la lógica universal de los códigos de seguimiento y la comunicación entre intermediarios.

Y un último consejo: sé proactivo. Anota siempre el nombre de la persona con la que hablas y el número de referencia de tu caso. Hacer un seguimiento cada cierto tiempo demuestra que estás encima del asunto y suele ayudar a que todo se mueva más rápido.

Claves para optimizar tus pagos internacionales y que no haya sorpresas

La mejor forma de asegurar que una transferencia internacional llegue a tiempo es, sin duda, la anticipación. A veces, pequeños detalles en la planificación marcan la diferencia entre un pago que se completa en 24 horas y otro que se queda bloqueado durante una semana entera. Saber cuánto tarda en llegar una transferencia internacional depende, en gran medida, de lo bien que gestiones todo el proceso desde el principio.

El primer paso, y el más sencillo, es tener siempre a mano el calendario. Los bancos solo procesan las transferencias estándar en días hábiles, así que si envías dinero un viernes por la tarde, lo más probable es que no se mueva de tu cuenta hasta el lunes. A esto hay que sumarle los días festivos, que es un detalle que muchos pasan por alto: revisa no solo los de tu país, sino también los del país de destino. Un festivo inesperado puede añadir días de parón que no tenías en mente.

Una persona usa un smartphone para rastrear un pago, con una lupa y documentos en la mesa.

Consejos prácticos para acelerar tus envíos

Más allá de la planificación, la precisión al introducir los datos y la elección del método de envío correcto son cruciales para que todo vaya como la seda.

  • Vigila la hora de corte. Todos los bancos tienen una hora límite para procesar los envíos del día. Infórmate bien de cuál es la de tu entidad y procura hacer siempre tus pagos antes de esa hora. Si lo haces, te aseguras de que la orden salga en esa misma jornada.

  • Usa el tipo de transferencia que necesitas. Si vas a enviar dinero dentro de la zona SEPA y la prisa aprieta, la transferencia instantánea es tu mejor aliada. Si quieres profundizar, tenemos una guía sobre las ventajas de la transferencia inmediata. Para pagos fuera de Europa, la clave está en que todos los datos de la red SWIFT (como el código BIC) sean impecables.

  • Revisa los datos dos (o tres) veces. Parece una obviedad, pero un simple error en el IBAN o una letra mal puesta en el nombre del beneficiario es la causa número uno de retrasos y devoluciones. Tómate un minuto extra para comprobar cada detalle antes de pulsar el botón de confirmar.

Un truco para las pymes: la automatización es tu mejor amiga para evitar el error humano. Si gestionas remesas de pagos a proveedores o nóminas de forma recurrente, generar los ficheros SEPA automáticamente desde un simple Excel no solo te ahorra un tiempo valiosísimo, sino que elimina casi por completo el riesgo de cometer errores tipográficos.

Al final, conseguir que tus pagos internacionales fluyan sin problemas es una mezcla de buena planificación, precisión y el uso de las herramientas adecuadas. Si te anticipas a los posibles obstáculos, tus transferencias llegarán a su destino justo cuando tienen que llegar, sin sobresaltos ni llamadas de última hora.

Resolviendo las dudas más comunes sobre los plazos

Aunque la teoría esté clara, en la práctica siempre surgen las mismas preguntas. Vamos a darles una respuesta directa para que tengas una guía rápida y útil siempre a mano.

¿Por qué una transferencia a Estados Unidos tarda tanto en comparación con una a Francia?

Es una cuestión de infraestructura. Piénsalo así: un envío a Francia usa la “autopista” financiera europea, la zona SEPA. Es un sistema diseñado para ser increíblemente eficiente dentro de sus fronteras, garantizando que el dinero llegue, como muy tarde, en 1 día hábil.

En cambio, una transferencia a Estados Unidos se mueve por la red SWIFT, que es más como una red de carreteras internacionales. El dinero tiene que hacer “escalas” en varios bancos intermediarios, pasar por el cambio de divisa (de euros a dólares) y superar los controles de seguridad tanto en Europa como en EE. UU. Cada uno de esos pasos añade tiempo, por eso puede demorarse varios días.

Me he equivocado con los datos, ¿puedo cancelar la transferencia?

Aquí la velocidad es clave. Si has hecho una transferencia SEPA instantánea, la respuesta es no. Una vez enviada, es irreversible por su propia naturaleza.

Para las transferencias estándar, tanto SEPA como SWIFT, tienes una pequeña ventana de oportunidad. Si te pones en contacto con tu banco justo después de dar la orden, es muy probable que puedan detenerla antes de que se procese. Si el dinero ya ha salido de tu cuenta, la cosa se complica bastante y ya no depende solo de tu banco, sino de la cooperación del banco de destino, lo que suele acarrear costes extra.

La mayoría de los retrasos y problemas que nos encontramos al preguntarnos cuánto tarda en llegar una transferencia internacional nacen de un simple error humano al introducir los datos. Revisa dos veces el IBAN y el nombre antes de darle a confirmar.

¿Qué quiere decir el banco cuando mi transferencia está “en proceso”?

Simplemente significa que tu banco ha recibido la orden, pero el dinero todavía no ha emprendido su viaje. Puede que esté esperando a la “hora de corte” del banco para procesar todos los pagos del día, o quizás ha sido retenida momentáneamente para una revisión de seguridad interna.

Si ves este estado durante más tiempo del habitual (por ejemplo, más de un día para una transferencia SEPA normal), no está de más que contactes con tu banco para asegurarte de que no hay ningún problema bloqueándola.


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